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miércoles, 3 de diciembre de 2014

LA FIEBRE EN LOS NIÑOS



¡Hola chic@s!

Para las mamás con niñ@s pequeños la fiebre es un elemento cotidiano, vivimos con la fiebre, la reconocemos desde lejos, sin necesidad de termómetros, llega a un punto en que con solo tocar al niñ@ sabemos la temperatura que tiene...quizá algunos penséis que ésto es una exageración, pero os puedo asegurar que no lo es. Debido a ésto hay muchas falsas creencias acerca de la misma, y muchas veces no sabemos, sobre todo con los primeros niños qué hacer exactamente. 

Vamos a empezar por el principio.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es un aumento de la temperatura corporal superior al normal. Es una respuesta biológica controlada por el sistema nervioso y es un signo común a muchas enfermedades infantiles.
Se considera normal una temperatura rectal hasta 37,6 ºC, entre 37,6 - 38 ºC se habla de febrícula "décimas" y cuando es mayor de 38 ºC se trata de verdadera fiebre.

¿Por qué se produce?

 La fiebre es un mecanismo que tiene el cuerpo para luchar contra la infección, ya que una de las causas más frecuentes de la misma, aunque no la única, son las infecciones. La elevación de la temperatura facilita la acción del organismo frente a los virus y bacterias, estimula los sistemas defensivos de nuestro organismo frente a la infección y produce un ambiente hostil para el desarrollo de los microbios productores de la enfermedad.
En general, la cantidad de fiebre no está relacionada con la gravedad de la enfermedad (salvo en lactantes pequeños) y no produce efectos indeseables. Las temperaturas inferiores a 39,5 ºC son bien toleradas por el niño.
Por ello, no siempre imprescindible bajarla a toda costa, en cambio, si que es recomendable aliviar el malestar que la fiebre pueda producir al niño.

Un 3% de la población infantil puede tener convulsiones febriles producidas por el aumento brusco de la temperatura, pero éstas,en general, tienen carácter benigno y no requieren tratamiento posterior.



¿Cómo detectarla?

En principio se detecta por la sensación de temperatura elevada al tocar al niño, que confirmaremos con el termómetro, pero además podemos observar otros signos como enrojecimiento de mejillas, cierto brillo en los ojos, inactividad inusual, sensación de frío y escalofríos, taquicardia y aumento de la frecuencia de la respiración, incluso el exagerado descenso de los testículos dentro del escroto de los varones.

¿Cómo tratarla?

Como he dicho antes, no hay que empeñarse en bajar la fiebre, ya que es un mecanismo de defensa. Si el niño juega y está contento es una señal de que está bien, aunque tenga fiebre, así que en principio no necesita ningún tratamiento, el tratamiento se aplica cuando la fiebre suponga una molestia para el niño.
En primer lugar aplicaremos las siguientes medidas:
  • Mantenerlo en un ambiente fresco, con poca ropa y lejos de las fuentes de calor. Es una medida para bajar la fiebre de forma física, cuanta más fiebre, más desabrigado tiene que estar.
  • Ofrecerle con frecuencia pequeñas cantidades de líquidos: agua, zumos o leche, para recuperar las pérdidas por exceso de temperatura, pero sin obligarlo a comer o beber.
  • Si la fiebre no causa ningún trastorno y el niño se encuentra bien, no es necesario administrar antitérmicos.
  • Si la fiebre es alta y/o el niño está muy incómodo, se le administrará algún antitérmico.
  • Bañarle con agua templada, pero no fría. Lo ideal es que el niño permanezca tranquilo unos minutos en el agua. No se deben usar las compresas con alcohol.
  • Controlarle la temperatura 3 ó 4 veces al día, pero no despertarle para ello o para administrar el antitérmico si está dormido con aspecto relajado.
¿Cuándo debo consultar al pediatra?
  • Si la fiebre dura más de 48 - 72 horas.
  • Si el niño tiene de 3 - 6 meses y su temperatura supera los 39 ° C o si alcanza los 40 ° C con cualquier edad.
  • Si está muy irritable o adormilado.
  • Si el niño tiene mal aspecto general o dificultad para respirar.
  • Si le aparece una erupción en la piel.
  • Si el niño tiene menos de 3 meses, en cualquier caso debe ser valorado por un facultativo.
ANTITÉRMICOS
Son los medicamentos que se usan para bajar la fiebre y aliviar el malestar en los niños. Suelen bajar la temperatura ente 1 - 1,5 ºC.
Normalmente se utilizan paracetamol e ibuprofeno, en jarabe, gotas o supositorios. También se usa metamizol, pero sólo en caso de fiebres muy altas o alergias a los anteriores. Las dosis de éstos van en función del peso del niño. El paracetamol se puede administrar cada 4-6 horas y el ibuprofeno cada 6-8 horas.
Se ha extendido la práctica de alternar éstos dos medicamentos para disminuir la fiebre, pero no existen pruebas de que así sean más eficaces, y ésto aumenta el riesgo de que se produzcan confusiones a la hora de administrarlos y den lugar a más efectos secundarios.
Está desaconsejado el uso de ácido acetilsalicílico para el tratamiento de la fiebre en niños y adolescentes.

Conclusión
No hay que obsesionarse por bajar la fiebre, ésta no es mala, no va ha producir daños al niño e impide el desarrollo de la enfermedad.
Tampoco hay que dar antibióticos a la primera de cambio, sólo cuando los recete el pediatra como tratamiento para las infecciones por bacterias, ya que no son eficaces para tratar las infecciones por virus, siendo éstas las más frecuentes en los niños.
Por tanto, espero que ésta información os ayude (sobre todo a los papás y mamás primerizos) a convivir con la fiebre con un poquito más de tranquilidad.




Para más información os dejo el enlace al decálogo de la fiebre, elaborado por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, os puede resultar muy útil.
http://www.aepap.org/biblioteca/ayuda-en-la-consulta/decalogo-de-la-fiebre

Espero que os haya gustado. Hasta la próxima!

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Fuentes:
www.aeped.es
www.dodot.es
www.enfamilia.aeped.es
www.familiaysalud.es


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