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miércoles, 24 de diciembre de 2014

PRIMER LIEBSTER AWARD


¡Hola chic@s!

Hoy voy a hacer una entrada muy especial. Estoy muy emocionada, porque por primera vez he sido nominada a los Liebster Awards. 

Y, ¿qué son los Liebster Awards?

Son unos premios que se dan entre bloggers con menos de 200 seguidores, en primer lugar como reconocimiento al esfuerzo de éstos y en segundo lugar para darlos a conocer, lo cual es fantástico, porque hay muchísimos blogs en la red, y éste es un sistema muy bueno para conocerlos.

Y ¿quién se ha tomado la molestia de fijarse en mi blog?

Pues se llama Tatiana del blog La Coctelera de Tativia , ella es quien me ha nominado a mi primer Liebster Award. Tiene un blog fantástico, muy diferente a lo que había visto hasta ahora, me parece muy personal, que plasma su esencia perfectamente. En él podéis encontrar desde relatos que ella escribe, que por cierto, me han encantado, ideas para regalar y decorar tu casa ésta navidad y ¡hasta un post de motivación!. Os lo recomiendo, os encantará!

Y por mi parte le vuelvo a dar las gracias por considerar que mi blog es merecedero de ésta nominación.  Muchísimas gracias Tatiana!!





REGLAS:

  1. Agradecer a quien te ha nominado y seguir su blog a través de Google Friend Connect.
  2. Visitar los otros blogs que han sido nominados junto al tuyo.
  3. Responder a las 11 preguntas que te haga la persona que te nominó.
  4. Nominar a 11 blogs con menos de 200 seguidores y avisarles personalmente de que han sido nominados (ya sea mediante el blog o redes sociales).
  5. Realizar 11 preguntas a los blogs nominados o pedirles que te cuenten 11 cosas personales sobre ellos.
11 COSAS PERSONALES SOBRE MÍ:
  1. Nací en Córdoba.
  2. Llevo casi toda la vida viviendo en Granada.
  3. Soy farmacéutica
  4. Trabajo en una farmacia de un pueblo de Granada.
  5. Me he casado dos veces con el mismo hombre.
  6. Tengo dos niñas, de 2 y 4 años.
  7. Soy demasiado sincera, me gusta decir las cosas con claridad, y a veces ésto me ha traído problemas.
  8. Me encanta el scrapbooking.
  9. Soy muy inquieta intelectualmente, siempre me ha gustado estudiar y aprender cosas nuevas.
  10. Mi mejor plan es estar con mis niñas y mi marido.
  11. La maternidad me ha dado una nueva visión del mundo, mucho más positiva.
Mis nominados son:


Belleza, estilismo... cosas de chicas!

Ser mupsico

Bellas a cualquier edad

Destáca-te

Cuntis Moda

Me han llegado muchísimos blogs fantásticos, y ha sido bastante difícil elegir sólo 11. Enhorabuena a todos los nominados, y sobre todo enhorabuena por el esfuerzo y la dedicación que les estáis prestando al los blogs. Sólo me queda pedir a los nominados que me cuenten 11 cosas personales sobre sí mismos. 

Os recomiendo que os paséis por todos éstos blogs, os gustarán tanto como me han gustado a mi.

Esto es todo por hoy. Hasta la próxima! y ¡¡Feliz Navidad!!


sábado, 20 de diciembre de 2014

EFECTOS DEL ALCOHOL SOBRE LOS MEDICAMENTOS



¡Hola chic@s!

El alcohol es una droga socialmente aceptada, que en cantidades moderadas de determinadas bebidas como vino o cerveza incluso puede ser beneficiosa para la salud, ya que éstas contienen diversos antioxidantes y otras sustancias buenas para el organismo. Pero, ahora bien,¿qué pasa cuando tenemos que tomar medicamentos, otro tóxico para el organismo?¿todos interaccionan? ¿me intoxicaré?¿puedo mezclarlos sin problema?
Pues no, ni una cosa ni otra, algunos medicamentos interaccionan con el alcohol, pero ni son todos, ni lo hacen de la misma manera. Por otra parte, el efecto de los fármacos se modifica de manera distinta cuando el consumo es agudo o crónico.




Beber esporádicamente alcohol inhibe el metabolismo hepático de algunos fármacos, es decir, cambia (enlentece) el modo en que el hígado procesa y elimina éstos medicamentos, por tanto aumenta su actividad. Ésto ocurre por ejemplo con benzodiacepinas (tranquilizantes), fenobarbital (barbitúrico),fenitoína (antiepiléptico).

En los alcoholicos crónicos hay una estimulación de las enzimas hepáticas responsables de metabolizar el alcohol, por tanto aumenta la tasa de biotransformación, (los medicamentos permanecen menos tiempo en sangre) ésto hace que disminuya la actividad de algunos fármacos, por tanto hace falta más cantidad de los mismos para que haga el mismo efecto. Ésto ocurre con algunos antidiabéticos orales y anticoagulantes, por tanto ésto se deberá tener en cuenta en los tratamientos para ajustar la dosis.

Vamos a centrarnos en los medicamentos más habituales:

  • Depresores del Sistema Nervioso Central: ansiolíticos, hipnóticos, antihistamínicos, etc. Ya éstos fármacos producen unos efectos similares al los del alcohol (somnolencia, sedación,etc), para colmo, como he dicho antes, la ingesta aguda de alcohol produce una inhibición de su metabolismo, por tanto sus efectos se verán doblemente aumentados, y el individuo experimentará una gran alteración psicomotora.
  • Analgésicos y antinflamatorios: Ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, diclofenaco,etc. La administración de los mismos conjuntamente con alcohol puede aumentar el riesgo de lesiones gástricas, (dolor de estómago, sensación de quemazón y en casos más graves úlcera gástricas), también aumenta el tiempo de hemorragia. La combinación alcohol-paracetamol, puede dar lugar a aparición de metabolitos tóxicos para el hígado.
  • Antibióticos: Los más comunes como la amoxicilina no tiene una interacción clara, parece ser que el alcohol disminuye la concentración en sangre de algunos antibióticos, lo que repercute en una falta de eficacia. Con los que hay que tener mucha precaución es con las cefalosporinas y el metronidazol, a continuación os explico por qué.
Existe una interacción llamada"efecto antabus" que se da cuando se administran conjuntamente ciertos medicamentos y alcohol, lo que ocurre es que se inhibe el metabolismo del alcohol, por tanto su concentración en sangre aumenta de manera desproporcionada, lo que provoca una serie de manifestaciones clínicas desagradables, como náuseas, vómitos, sudoración y enrojecimiento de la cara. Ésto ocurre a los pocos minutos de la ingestión alcohólica. Entre los medicamentos que provocan éste efecto están el disufiram (fármaco usado para el tratamiento del alcoholismo), algunas cefalosporinas: cefamandol, cefoperazona, cefotetén (antibióticos), la clorpromamida (antidiabético), ketoconazol (antifúngico) y el metronidazol (antibótico).



Conclusión: ¿qué pasa si estoy tomando un tratamiento y quiero beber alcohol? pues depende del tratamiento y de la cantidad de alcohol, si es un tratamiento crónico importante, como antidiabéticos orales o anticoagulantes, yo no me la jugaría, ya que oscilaciones en la cantidad de fármaco en sangre pueden comprometer tu salud, pero si por el contrario es un tratamiento con amoxicilina (nada de cefalosporinas que producen el efecto antabus) o te has tomado un ibuprofeno para un dolor de cabeza o de muelas, no veo ningún problema en que te tomes una cerveza o un vaso de vino. 
De todas formas, por regla general no se debe tomar alcohol cuando estás tomando medicamentos, ya que duplicas la cantidad de tóxico que entra en tu organismo y que tu hígado tiene que eliminar, y por desgracia, no tenemos hígado de repuesto.

Ésto es todo por hoy, hasta la próxima!

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viernes, 12 de diciembre de 2014

ME DUELE EL ESTÓMAGO..¿QUÉ ME TOMO?.


¡Hola chic@s!
Se acerca de navidad, adornamos nuestras casas, nos preparamos para los innumerables eventos, la mayoría comidas: comidas familiares, cenas de empresas, cenas con los amigos... y se abre la veda para el consumo desmesurado de los antiácidos o protectores de estómago. Comienza la peregrinación a la farmacia a por "algo para el estómago" porque anoche bebí demasiado y tengo el estómago fatal o dame algo para proteger el estómago porque tengo una comida tal día... pero bueno, si ni siquiera has comido todavía...
En fin...
Ya, en condiciones normales hay bastante abuso de éste tipo de fármacos, la mayoría de la gente cree que por tomar algún antibiótico o un antiinflamatorio un par de días ya hay que tomar un protector, pero no es así. Por suerte, recientemente ha aparecido en un medio de comunicación que el omeprazol, lider de los protectores de estómago produce demencia, y desde entonces mucha gente lo mira con más respeto, y muchos han dejado de tomarlo, curiosamente a ninguno de los que lo han dejado de tomar le duele el estómago...¿casualidad?, probablemente no le hacía falta.

A continuación os voy a explicar un poco más sobre éste tipo de medicamentos, para qué son y en qué casos hay que tomarlos.

Éstos se denominan ANTIÁCIDOS, sirven para neutralizar el ácido del estómago alcalinizando el medio estomacal, aumentando el pH. Proporcionan un alivio rápido y a corto plazo. La mayoría se pueden adquirir sin receta médica, incluso se anuncian en televisión.

Son de varios tipos:
  • ANTIÁCIDOS NO SISTÉMICOS: Al reaccionar con el ácido del estómago forman una sal que no se absorbe. De acción más lenta y prolongada.
                     - Sales de aluminio: como algedrato,pueden provocar estreñimiento, tienen un efecto más mantenido.

                     - Sales de magnesio:como hidróxido de magnesio, pueden dar diarrea, tienen un efecto más rápido pero mas corto.

                     - Sales aluminio-magnésicas: como el almagato (Almax). Tienen ambos efectos, y son más neutros respecto a la diarrea y el estreñimiento.

                     - Sales de calcio: carbonato cálcico.



  • ANTIÁCIDOS SISTÉMICOS: Al reaccionar con el ácido del estómago una parte se absorbe y puede producir efectos en el cuerpo. Suelen ser de efecto rápido pero con efecto rebote, aumentando la secrección de ácido una vez pasado su acción. Dentro de éstos tenemos el bicarbonato sódico, que al tener exceso de sodio, puede aumentar la tensión arterial, lo que deberá ser tenido en cuenta por personas hipertensas.
  • ANTIHISTAMÍNICOS (H2): Ranitidina, famotidina y cimetidina. Suelen tener 12 horas de efecto.
  • INHIBIDORES DE LA BOMBA DE PROTONES (IBP):Dentro de éste grupo tenemos el archiconocido y usado omeprazol, esomeprazol, pantoprazol, lanzoprazol y rabeprazol. Son mucho más efectivos que los anteriores, y más cómodos, ya que su efecto dura 24 horas.

Éstos dos últimos grupos es a los que se suele llamar protectores de estómago.

¿Por qué no es bueno el uso continuado de éstos medicamentos?

Éstos fármacos bloquean la acidez del estómago, la cual cumple una función fisiológica normal en el organismo, que estamos alterando al tomarlos.
La acidez del estómago es necesaria para deshacer el alimento en sus componentes más primarios y que éstos puedan ser absorbidos por el organismo. Interviene en la absorción de nutrientes como calcio, magnesio, hierro y estimula la secrección del factor intrínseco, necesario para la absorción de la vitamina B12.
Además el ácido constituye una barrera defensiva, mata a muchos gérmenes que entran por la boca y evita la colonización por gérmenes patógenos de la flora intestinal.

Por tanto, las indicaciones aprobadas en nuestro país para los inhibidores de la bomba de protones son:
  • Úlcera gástrica o duodenal.
  • Erradicación de Helicobacter Pylori.
  • Enfermedad de reflujo gastroesofágico y esofagitis.
  • Síndrome de Zollinger-Ellison.
  • Protección gastroduodenal para pacientes que toman antiinflamatorios o corticoides en alguna de las siguientes circunstancias: antecedentes de úlcera, hemorragia, perforación gastroduodenal, edad avanzada (más de 65 años), necesidad de tratamiento prolongado con AINEs a dosis máxima, uso concomitante (a la vez) de glucocorticoides y/o anticoagulantes y/o clopidogrel o ácido acetilsalicílico, incluso si es a dosis bajas si hay otras enfermedades crónicas graves (cardiovasculares, renales, hepáticas, hipertensión, diabetes).
  • La protección gastroduodenal en pacientes con dosis bajas de anticoagulantes (clopidogrel o AAS), únicamente está indicada cuando se da alguna de las siguientes circunstancias: antecedentes de úlcera, hemorragia, perforación gastroduodenal, uso concomitante de anticoagulantes y/o dos o más de los siguientes factores de riesgo: edad avanzada, dispepsia, síntomas de enfermedad de reflujo gastroesofágico, uso concomitante de corticoides.
El resto de personas, no necesitan tomar protectores.

Conclusión:
Con ésto no estoy diciendo que no toméis antiácidos, de hecho, como he dicho antes, una gran parte de ellos se venden sin receta. El uso puntual de los mismos es magnífico, alivian el ardor y las molestias estomacales rápidamente de manera muy eficaz, pero son para eso, uso esporádico, si tienes un problema de estómago que te hace acudir a ellos asiduamente, lo mejor, es que visites a tu médico para que te haga un estudio, y que sea él el que valore si debes tomar un protector de estómago o no. Ya que el uso continuado de éstos medicamentos tiene una serie de efectos secundarios:
- Deficiencias de vitamina B12, que puede ocasionar anemia y alteraciones neurológicas, entre ellas un tipo de demencia.
- Déficit de ciertos minerales como el magnesio, dando lugar a arritmias y calambres.
-Infecciones gastrointestinales por bacterias patógenas, debido a la supresión de la barrera ácida.
-Aumenta el riesgo de osteoporosis, debido a una disminución en la absorción del calcio.

Por tanto, el "me lo tomo por si acaso" debería estar totalmente descartado, ya que ésta actuación produce más daño que beneficio. 

Esto es todo por hoy, hasta la próxima!

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Fuentes:
www.drlopezheras.com
www.abcblogs.abc.es/medicina-de-familia/2014/los-riesgos-del-omeprazol.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

LA FIEBRE EN LOS NIÑOS



¡Hola chic@s!

Para las mamás con niñ@s pequeños la fiebre es un elemento cotidiano, vivimos con la fiebre, la reconocemos desde lejos, sin necesidad de termómetros, llega a un punto en que con solo tocar al niñ@ sabemos la temperatura que tiene...quizá algunos penséis que ésto es una exageración, pero os puedo asegurar que no lo es. Debido a ésto hay muchas falsas creencias acerca de la misma, y muchas veces no sabemos, sobre todo con los primeros niños qué hacer exactamente. 

Vamos a empezar por el principio.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es un aumento de la temperatura corporal superior al normal. Es una respuesta biológica controlada por el sistema nervioso y es un signo común a muchas enfermedades infantiles.
Se considera normal una temperatura rectal hasta 37,6 ºC, entre 37,6 - 38 ºC se habla de febrícula "décimas" y cuando es mayor de 38 ºC se trata de verdadera fiebre.

¿Por qué se produce?

 La fiebre es un mecanismo que tiene el cuerpo para luchar contra la infección, ya que una de las causas más frecuentes de la misma, aunque no la única, son las infecciones. La elevación de la temperatura facilita la acción del organismo frente a los virus y bacterias, estimula los sistemas defensivos de nuestro organismo frente a la infección y produce un ambiente hostil para el desarrollo de los microbios productores de la enfermedad.
En general, la cantidad de fiebre no está relacionada con la gravedad de la enfermedad (salvo en lactantes pequeños) y no produce efectos indeseables. Las temperaturas inferiores a 39,5 ºC son bien toleradas por el niño.
Por ello, no siempre imprescindible bajarla a toda costa, en cambio, si que es recomendable aliviar el malestar que la fiebre pueda producir al niño.

Un 3% de la población infantil puede tener convulsiones febriles producidas por el aumento brusco de la temperatura, pero éstas,en general, tienen carácter benigno y no requieren tratamiento posterior.



¿Cómo detectarla?

En principio se detecta por la sensación de temperatura elevada al tocar al niño, que confirmaremos con el termómetro, pero además podemos observar otros signos como enrojecimiento de mejillas, cierto brillo en los ojos, inactividad inusual, sensación de frío y escalofríos, taquicardia y aumento de la frecuencia de la respiración, incluso el exagerado descenso de los testículos dentro del escroto de los varones.

¿Cómo tratarla?

Como he dicho antes, no hay que empeñarse en bajar la fiebre, ya que es un mecanismo de defensa. Si el niño juega y está contento es una señal de que está bien, aunque tenga fiebre, así que en principio no necesita ningún tratamiento, el tratamiento se aplica cuando la fiebre suponga una molestia para el niño.
En primer lugar aplicaremos las siguientes medidas:
  • Mantenerlo en un ambiente fresco, con poca ropa y lejos de las fuentes de calor. Es una medida para bajar la fiebre de forma física, cuanta más fiebre, más desabrigado tiene que estar.
  • Ofrecerle con frecuencia pequeñas cantidades de líquidos: agua, zumos o leche, para recuperar las pérdidas por exceso de temperatura, pero sin obligarlo a comer o beber.
  • Si la fiebre no causa ningún trastorno y el niño se encuentra bien, no es necesario administrar antitérmicos.
  • Si la fiebre es alta y/o el niño está muy incómodo, se le administrará algún antitérmico.
  • Bañarle con agua templada, pero no fría. Lo ideal es que el niño permanezca tranquilo unos minutos en el agua. No se deben usar las compresas con alcohol.
  • Controlarle la temperatura 3 ó 4 veces al día, pero no despertarle para ello o para administrar el antitérmico si está dormido con aspecto relajado.
¿Cuándo debo consultar al pediatra?
  • Si la fiebre dura más de 48 - 72 horas.
  • Si el niño tiene de 3 - 6 meses y su temperatura supera los 39 ° C o si alcanza los 40 ° C con cualquier edad.
  • Si está muy irritable o adormilado.
  • Si el niño tiene mal aspecto general o dificultad para respirar.
  • Si le aparece una erupción en la piel.
  • Si el niño tiene menos de 3 meses, en cualquier caso debe ser valorado por un facultativo.
ANTITÉRMICOS
Son los medicamentos que se usan para bajar la fiebre y aliviar el malestar en los niños. Suelen bajar la temperatura ente 1 - 1,5 ºC.
Normalmente se utilizan paracetamol e ibuprofeno, en jarabe, gotas o supositorios. También se usa metamizol, pero sólo en caso de fiebres muy altas o alergias a los anteriores. Las dosis de éstos van en función del peso del niño. El paracetamol se puede administrar cada 4-6 horas y el ibuprofeno cada 6-8 horas.
Se ha extendido la práctica de alternar éstos dos medicamentos para disminuir la fiebre, pero no existen pruebas de que así sean más eficaces, y ésto aumenta el riesgo de que se produzcan confusiones a la hora de administrarlos y den lugar a más efectos secundarios.
Está desaconsejado el uso de ácido acetilsalicílico para el tratamiento de la fiebre en niños y adolescentes.

Conclusión
No hay que obsesionarse por bajar la fiebre, ésta no es mala, no va ha producir daños al niño e impide el desarrollo de la enfermedad.
Tampoco hay que dar antibióticos a la primera de cambio, sólo cuando los recete el pediatra como tratamiento para las infecciones por bacterias, ya que no son eficaces para tratar las infecciones por virus, siendo éstas las más frecuentes en los niños.
Por tanto, espero que ésta información os ayude (sobre todo a los papás y mamás primerizos) a convivir con la fiebre con un poquito más de tranquilidad.




Para más información os dejo el enlace al decálogo de la fiebre, elaborado por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, os puede resultar muy útil.
http://www.aepap.org/biblioteca/ayuda-en-la-consulta/decalogo-de-la-fiebre

Espero que os haya gustado. Hasta la próxima!

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Fuentes:
www.aeped.es
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www.enfamilia.aeped.es
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